El error de delegar criterio en la IA (y cómo evitarlo)

2 de febrero de 2026 · 4 min de lectura
post Ilustración abstracta sobre criterio e inteligencia artificial

Utilizo IA cada día. Para trabajar, para escribir, para pensar mejor y, a veces, para reírme un rato. Pero hay una línea que vigilo mucho: no delegar criterio.

Porque los modelos de lenguaje son increíbles, sí. Pero su punto fuerte no es la verdad, ni la responsabilidad, ni las consecuencias. Su punto fuerte es predecir palabras. Nada más. Nada menos.

Lo explicaré con calma —y un poco de humor— porque me he dado cuenta de que este error es cada vez más común: profesionales dejando que la IA piense por ellos… y luego preguntándose por qué algo ha salido regular.


1. Los LLM no opinan: sólo predicen

Cuando le pides algo a un modelo de lenguaje, no está “razonando” ni “valorando” ni “decidiendo”.

Está haciendo otra cosa: calculando qué palabra es más probable que venga después.

Como si un loro muy listo hubiera leído todo Internet y, en lugar de repetir, improvisara sin parar. Pero sigue siendo un loro. Nada de autobiografía, nada de intención.

Por eso:

  • suena convincente… incluso cuando se inventa cosas,
  • te da respuestas muy seguras… aunque no lo estén,
  • y es capaz de explicarte un concepto que no entiende.

Es brillante para acelerar trabajo, pero pésimo para sustituir juicio.


2. El riesgo real no es que la IA se equivoque: es que tú dejes de pensar

Ese es el punto crítico. El riesgo no es tecnológico, sino humano.

Cuando algo te responde muy bien, muy rápido y con mucha seguridad… es fácil apagar tu pensamiento crítico.

Yo lo noto en mí mismo: cuando voy cansado, cuando tengo prisa o cuando sólo quiero “salir del paso”, mi mano va sola al teclado para preguntar a la IA.

Y ahí es cuando más atención pongo, porque:

  • la velocidad invita a no revisar,
  • la forma invita a confiar,
  • y la comodidad invita a delegar demasiado.

La IA no es peligrosa. Peligroso es usarla sin fricción.


3. Mi sistema para evitar delegar criterio (y seguir trabajando con IA sin quemarme)

No es perfecto, pero funciona. He acabado creando una especie de “protocolo personal” para no perder control cuando uso IA.

3.1. Regla 1: Yo formulo la tesis. La IA sólo la desarrolla.

Nunca empiezo un trabajo preguntándole “¿qué opinas de…?”. Siempre empiezo por mi punto de vista inicial.

La IA está para ayudarme a escribir mejor, no para decidir qué pienso.

3.2. Regla 2: Si la respuesta me gusta demasiado rápido, sospecho

Es mi alarma interna. Cuando algo “encaja” en 3 segundos, activo el modo crítico:

  • ¿Suena bien o es correcto?
  • ¿Me convence o me refleja?
  • ¿Complementa o sustituye mi criterio?

A veces la respuesta es tan bonita que parece “mía”, pero no siempre lo es.

3.3. Regla 3: Siempre contrasto con una fuente externa

Una lectura, un colega, un paper, una nota mía. Algo fuera de la IA. Porque contrastar es lo que mantiene el pensamiento vivo.

3.4. Regla 4: Decidir sigue siendo tarea humana

Puedo usar IA para entender mejor un tema, para generar alternativas, o para acelerar procesos. Pero el acto de decidir —lo que implica responsabilidad— sigue siendo mío.

No pienso subcontratar eso ni al mejor modelo del mundo.


4. El futuro no es IA versus humanos: es IA + humanos con criterio

Si algo he aprendido estos años es que la IA no te hace más inteligente. Te hace más rápido. Y eso es un arma de doble filo.

Sin criterio, sólo te hace llegar antes al mismo error.

Con criterio, es una herramienta extraordinaria.

Por eso escribo esto: porque creo que la tecnología puede hacernos mejores… pero sólo si no olvidamos lo que es insustituible.

La IA puede escribir textos, resumir libros, reconstruir imágenes, analizar datos. Pero todavía no he visto ningún modelo que pueda:

  • asumir consecuencias,
  • entender matices humanos,
  • o tomar decisiones que afecten a otros con verdadera responsabilidad.

Y ojalá siga así un buen tiempo.


5. Cierre (humorístico, pero serio)

Cuando uso IA, suelo imaginarlo así:

Es un copiloto brillante que nunca ha conducido.

Puede comentar la carretera, puede sugerir rutas, puede explicarte qué significa cada señal…

Pero si le das el volante, no tienes un copiloto: tienes un pasajero muy confiado y cero kilómetros de experiencia.

Así que sí: uso IA cada día. Y la adoro. Pero el volante, de momento, lo sigo llevando yo.


Gracias por leer. Y como siempre: si te sirve, adelante. Si te genera fricción, mejor todavía.

Albert López
Autores
SEO, Content Marketing & LLMs (IA) Advisor
Desde 1998 vivo en la intersección entre tecnología, contenidos y búsqueda. He sido diseñador, programador, SEO y emprendedor en proyectos como Solostocks, Softonic, Uvinum y Drinks&Co. Hoy soy socio y SEO Manager en Mindset Digital, donde impulso estrategias de SEO para LLMs y sigo explorando nuevas ideas y side projects. Siempre aprendiendo, siempre optimizando.
comments powered by Disqus