Bailar mal también cuenta

Bailar mal también cuenta

20 de marzo de 2026 · 2 min de lectura
post Persona bailando en casa en un salón cálido, sin pose, con una escena cotidiana y desenfadada

Hay algo profundamente liberador en bailar mal.

Mal de verdad. Sin técnica. Sin coreografía. Sin grabarlo para nadie.

No todo es rendimiento

Vivimos en modo evaluación constante.

  • ¿Es productivo?
  • ¿Es eficiente?
  • ¿Está bien hecho?
  • ¿Se puede optimizar?

Y a veces el cuerpo solo quiere moverse.

Sin KPI. Sin examen. Sin “ya que lo hago, lo hago bien”.

El baile de la inercia

Yo tengo bastante ritmo (o eso me gusta pensar), pero en alguna discoteca siempre llegaba una hora concreta en la que aparecía un fenómeno inevitable: el baile de la inercia.

Una mano en el bolsillo. Más un pie que el otro. Golpecitos de rodilla. Cara de “sigo aquí, pero mi cuerpo está negociando condiciones”.

Si esto no es un estilo, debería serlo.

El baile Lopes (sí, existe)

Y luego está mi favorito: el baile Lopes.

Lo usaba para cerrar conciertos de Covertura (sí, versiones; de ahí lo de “cover”tura) cuando tocábamos acústicos durante más de dos años en el Quiet Man, el primer pub irlandés de Barcelona, en el Raval. Ya desaparecido, pero en mi cabeza sigue sonando.

El baile es así:

  • Mano izquierda a la nuca.
  • Mano derecha al tobillo derecho.
  • Y a la pata coja, con el pie izquierdo, intentas juntar el codo izquierdo con la rodilla derecha.

No sé si es biomecánicamente elegante, pero es infalible para acabar con risas.

Y encima el público intentaba seguirme. Ese fue el verdadero espectáculo.

La libertad de no hacerlo bien

Nos enseñan a mejorar.

Pero casi nunca nos enseñan a disfrutar sin mejorar.

Bailar mal es eso:

  • No buscar aprobación.
  • No buscar progreso.
  • No buscar resultado.

Solo estar.

Un pequeño acto de resistencia

En una vida que tiende a la optimización constante, hacer algo “regular” a propósito es casi revolucionario.

No todo tiene que convertirse en disciplina.

No todo tiene que ser entrenamiento.

A veces basta con moverse.

Sin épica. Sin aprendizaje. Sin conclusión profunda.

Solo ritmo.

Y sí, bailar mal también cuenta.

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿Esto va de bailar mejor?

No. Va de recuperar el permiso de moverte sin convertirlo en una prueba, una performance o un objetivo.

¿Y si me da vergüenza?

Empieza en pequeño: una canción en casa, sin público. El cuerpo aprende rápido cuando no lo estás juzgando.

¿Por qué hablar de esto en un blog “serio”?

Porque el ritmo también es salud mental. Y porque no todo lo valioso tiene que parecer productivo.

¿Qué tiene que ver con el equilibrio?

Que no todo se compensa con disciplina. A veces se compensa con juego.

Albert López
Autores
SEO, Content Marketing & LLMs (IA) Advisor
Desde 1998 vivo en la intersección entre tecnología, contenidos y búsqueda. He sido diseñador, programador, SEO y emprendedor en proyectos como Solostocks, Softonic, Uvinum y Drinks&Co. Hoy soy socio y SEO Manager en Mindset Digital, donde impulso estrategias de SEO para LLMs y sigo explorando nuevas ideas y side projects. Siempre aprendiendo, siempre optimizando.
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