La IA ayuda, acelera y amplifica… pero no decide por ti. Aquí explico cómo trabajo para no delegar criterio en herramientas que son brillantes prediciendo palabras, pero no consecuencias.
Los modelos de lenguaje parecen magia, pero funcionan como panaderos obsesivos: mezclan patrones, repiten recetas y predicen lo que viene después. Entenderlo cambia cómo los usamos.
Un sistema simple para decidir mejor cuando el mundo (y la mente) hacen demasiado ruido. Tres preguntas que utilizo para no caer en prisas, modas o algoritmos.
En un entorno dominado por modelos de lenguaje y respuestas generadas, la autoridad ya no se puede forzar: se construye con tiempo, coherencia y criterio.